martes, 25 de diciembre de 2007

Tenores enjaulados



La Asociación de Canaricultores Nuevo Gijón entrega los premios del concurso de canto en el que 224 aves desplegaron su mejor repertorioen los locales de la Agrupación Vecinal Evaristo Valle de Tremañes
24.12.07 -

En el concurso, celebrado hace unos días en la Agrupación Vecinal Evaristo Valle de Tremañes, los tenores no estaban subidos a un escenario. No cantaron frente a un micrófono ni los acompañó una orquesta. Eran canarios amaestrados para lograr desplegar su mejor repertorio durante 15 minutos frente a un juez. En el certamen participaron una treintena de criadores de toda Asturias con 224 aves anilladas este año, es decir nóveles, de la raza 'timbrado español'.

Los canarios de canto interpretan verdaderas partituras y emiten sonidos de una complejidad sorprendente para sus pequeñas gargantas. Compiten de manera individual o en grupos de cuatro. Cada pájaro metido en una pequeña jaula pasa por lo ojos del juez, en este caso Leopoldo Tamargo, que va otorgando la puntuación en diferentes apartados: «agua lenta, semiligada, floreos, cascabel, timbre de agua», entre otras. También hay aspectos que restan como «la rascada, las estridencias o la nasalidad» del ave.

Defender el terreno

Según explicó ayer Florentino Fernández, presidente de la asociación de canaricultura Nuevo Gijón organizadora del concurso, «los pájaros reproducen el sonido de la naturaleza y cantan para defender su terreno. También trinan cuando les excitar la luz. Además, lograr un canario ganador es fruto de mucho trabajo hasta conseguir una buena línea familiar usando las leyes genéticas».

Fernández, junto a Enrique Cerra, presidente de Evaristo Valle y Ernesto Murias, presidente regional, entregaron los premios a los ganadores de las distintas modalidades del concurso, que es puntuable a nivel regional. Al acto también asistieron los representantes de las asociaciones de canaricultores de Gijón, Oviedo, Avilés y La Felguera.

Es un pena que la Asociación de Vecinos de Tremañes, no se haya acordado de los viejos Canaricultores vivos o muertos de su propia parroquia, y les hubiera dedicado un merecido homenaje.

Desde bien crio recuerdo viajando camino de Gijón, con jaulas de canarios en la mano, en aquellos tiempos que no había coche privado, y allá nos íbamos a los concursos, de la mano de padre, orgulloso como estaba de sus canarios, los cuales nos llenaban la casa de copas, que luego los veranos teníamos que limpiar una a una para desgracia de nuestros juegos.

O aquellos Domingos donde el personal aparecía por casa para cambiar canarios, o emparejarlos tal como hacía Chelu, o el propio Pipo.

Algún día contaré alguna que otra anécdota de canarios

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